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TESTIMONIO
Soy  Milagros Marquina Espinosa, tengo 48 años, casada, 4 hijos (26, 23, 22 y 16 años).
Vivo en Alpedrete (Madrid) - España
Trabajo de administrativo ofimático con horario de 8 a 15’00 y por las tardes trabajo en casa, que aunque no se reconozca como tal, es el trabajo más duro, sacrificado y por supuesto menos valorado.
 
Operada dos veces del píe izquierdo año 1990 y 1991 (juanete). En el año 1996 operada de hernia discal, pensé que no volvería a tener dolores. Pero no fue así.
La bendita operación empieza por limitarte en todos tus movimientos, (ej. Cortarte las uñas de los pies). Como no te hacen un seguimiento, ni te hacen una buena rehabilitación, ni nada de nada, por lo menos en mi caso , yo comprendo que para el doctor una operación como la mía, es pecata minuta sin importancia  Pero para mí es la más importante. No mejoré en ningún momento, seguí estando fastidiada, fui a revisión y le dije que me seguía doliendo, me mandó hacerme otra resonancia magnética y con el resultado en la mano, me dice "hay que volver a operar, porque existe una fibrosis y hay que hacer una artrodesis (consiste en poner una prótesis)". De momento le digo que no, que seguiré como pueda. Estuve casi año y medio de baja.
  Lo peor no es el dolor físico, que aunque no te deja vivir, pues no cesa ni un segundo (ni durmiendo, si es que puedes hacerlo), lo peor es que siempre estas triste, deprimida, enfadada, de mal humor, con un sentimiento de estorbo y de ser una autentica inválida y nadie comprende porqué estas tan negativa, enfadada, tensa y cabreada. La familia no sabe como ayudarte, pero tu te vas hundiendo poco a poco, hasta extremos incontrolables. Empiezas a ser la persona más desgraciada y que más sufre en esta vida y entras en ese rol y no sabes salir. Es un circulo vicioso.
 
Sobre el día 12 de abril del 2000, volví a tener una recaída importante, fui de nuevo a la consulta, y me mandó hacer las pruebas pertinentes: resonancia magnética, radiografías y me dice el doctor que hay que volver a operar, diagnostico: la consabida fibrosis. En ese momento sentí verdadero pánico, volver a pasar lo mismo, esta vez más agravado por la agresión externa y, en un primer momento, me niego. A medida que pasa el tiempo mi situación empeora. Tres meses en la cama, comienzo a perder peso de una manera notoria, la pierna derecha no la muevo, no la puedo apoyar es auténticamente de palo, los músculos pierden fuerza y curiosamente adelgazan y la depresión intenta atraparte.
 
La familia nota el cambio y, el que ellos tengan que cuidarme, les resulta duro, laborioso, se quejan de todo, y descubres que lo ideal es no tener que depender de nadie, pero en esos momentos los necesitas y aunque muchas veces las lagrimas afloran sobre tus mejillas, tienes que hacer de tripas corazón y tragar con todo lo que ellos quieren, empiezas a molestarles, incordiarles, tienen obligaciones y se agobian. No me trataron muy bien y te hace reflexionar mucho y sobre todo piensas: NO ME QUIEREN. Es normal, si para mí fue duro, para ellos también, lo pasaron francamente mal (hijos). etc. Fueron tres meses de espanto. Al final decidí operarme, no veía otra salida y el día 7 de Agosto, acompañada de gente que mucho me quiere, (marido, hijos, hermanos, cuñados, amigos. Gracias a todos desde aquí) entré en el quirófano, totalmente dispuesta a sufrir la operación, me dejaron para el final pues se preveía larga, mínimo dos horas, - Qué mal se pasa  Que frialdad la del quirófano, que inhumanas las personas que están allí.
 
Qué suerte tuve. No tuvieron que hacer la artrodesis, el diagnóstico no había sido el correcto. Así que, después de hacerme un corte de entre 22 y 26 cm., no sirvió para nada. Claro todos estábamos muy contentos, no habían tenido que poner la prótesis. Eso sí, en ningún momento el Doctor se disculpó, no reconoció su gran error, simplemente son cosas de la cirugía.
 
Como consecuencia de esta operación, en la pierna derecha, por el lateral, se me quedó un adormecimiento constante, no la sentía y me dijo que con el tiempo y poco a poco iría notándola, pero no fue así. Volví a ir a la consulta y de nuevo  me dijo que tenía que volver a operarme, que en Septiembre del año en curso lo haría. Genial, no se lo creía ni él que yo iba a volver a meterme en otra intervención, aunque si es cierto que conozco casos de tres operaciones.
 
Hete aquí, lo que son las cosas, que un día estaba mi hijo pequeño viendo en la televisión el programa Crónicas Marcianas (al día siguiente no tenía clase) me llama por la mañana y me dice: "mamá ha salido un señor en la tele que dice que se cura la hernia discal con la picadura de las abejas", (siempre grabo Crónicas Marcianas y lo veo por la tarde) y le dije: "gracias mi amor, cuando llegue a casa lo veré".  Y  lo vi. Me quedé impresionada, se lo comenté a mi marido, a mis hijos y a mis hermanas y que tenían que verlo y así fue. Todos coincidieron en que llamara, pues peor ya no podía estar.
 
Llamé y me dio cita para el día 6 de Junio de 2001 a las 20’00 horas, fui con mis hermanas (Ita y Pilar, las dos últimas sesiones con otras hermanas Aurora, Teresa y la veterana Pilar, que en estos momentos está ella en tratamiento, tiene artrosis degenerativa en las manos. De momento lleva dos sesiones y le va fenomenal). Desde el primer momento me puse en sus manos y en las de las abejas y el trabajo fue excepcional. Fueron siete sesiones y mi vida cambió de forma radical.
Esto es vida. A veces soy incrédula y pienso no es posible que ésta sea yo y que me encuentre tan maravillosamente bien, pero no ya físicamente que por supuesto es muy importante, sino anímicamente. Me encuentro un poco excitada o nerviosa. Esta maravillosa sensación de estar bien, te produce un poco de ansiedad, como si no te lo creyeras.
 
Se me había olvidado correr y poder hacerlo es recobrar juventud. Bailar me apasiona, y he estado muchos años sin poder hacerlo, con solo oír la música mi cuerpo se mueve sin querer, ahora si que muevo el cuerpo, bailo desaforadamente. El día 29 de Septiembre, increíble pero cierto, nos reunimos en Burgos todos los hermanos (9)  sobrinos (23) amigos (11) para hacer una marcha. Partimos de Revenga y estuvimos andando cinco horas (por cierto la ruta fue preciosa, pudimos ver dos necrópolis). En principio dudé en poder hacerla, pero a medida que subíamos, bajábamos y nos reíamos, mi cuerpo empezó a sentirse fenomenal y no sólo caminé, sino que me uní al ritmo de los más jóvenes. Todos, empezando por mis hijos, quedaron impresionados, cada poco me decían: "mamá que orgullosos estamos de ti, mamá no podemos creer lo que vemos". De verdad fue algo indescriptible lo que sentí. Era uno más, nadie tenía que ayudarme y lo mejor es que mi gran sentido del humor y mi alegría me acompañaron en todo momento. También volví a jugar al pañuelo, que por cierto lo pasamos genial, jugamos al pase misi, pase misa por la puerta  de Alcalá.................... y por último al rescate (juegos de nuestra infancia).
 
 
Diré que mi hijo pequeño este verano estando en Orense en un Campo de Fútbol, se hizo un esguince de rodilla, evidentemente él no quería ir, le atemorizaba lo de las picaduras. Pedro tuvo el gran detalle de verle, y en cuatro días, dos sesiones, a jugar como si nada hubiera pasado. Sus entrenadores y  el fisioterapeuta, se interesaron mucho por la apiterapia.
 
Por último diré que siempre me ha gustado escribir, pero llevaba muchos años un poco decaída (debido a los dolores) y desde que empecé el tratamiento, he escrito 14 poesías y  me he atrevido a escribir un "libro"y llevó 123 hojas. Soy un poco osada, pero me siento a gusto haciéndolo.
 
Desde aquí solo me resta dar las gracias a Pedro
TESTIMONIO 1 AÑO DESPUÉS
Madrid  7/10/02
 
Ya ha pasado mas de un año, desde que me sometí al tratamiento de apiterapia, y pienso, que sería injusto no contar como me encuentro en estos momentos y sobre todo decir una pregunta que me hago muy a menudo y que es esta: 
 ¿ Qué fue lo que me llevó a entregarme o a confiar en el tratamiento?. 
Lo pienso y me digo, estaría loca, o quizás demasiado deprimida y desesperada por el dolor. También pudo ser que no veía fin a mi desesperanza. Que sentía que los años, aún siendo joven, me pesaban como una losa. El continuo dolor es amargura y la luz se va apagando, pero yo quería ver, así que me dejé tratar con abejas, ignorando TODO sobre ellas, sus efectos, sus contraindicaciones, sus ..........; ¿Qué es lo que me pasó?. Hoy, aún no sé porqué lo hice, y esta reflexión, me hace comprender porqué la gente no acude más a este tratamiento. No es nada fácil (bajo mi punto de vista actual), ponerte en manos de algo tan desconocido para la mayoría de las personas, como es la apiterapia. Es nada más y nada menos tu vida la que estas arriesgando. Qué sabía yo sobre el veneno de las abejas. 
A posteriori, he sentido miedo algunas veces cuando me he parado a pensarlo detenidamente. Por todo ello, comprendo que no es tarea fácil, tomar la decisión de ir a que te piquen unas abejas.
 
Hablando del presente debo decir, que pasado mas de un año y, aún sin creerme del todo lo bien que me encuentro, podría resumir mi situación en una sola frase: Mi vida antes de Pedro y después de Pedro  (antes del tratamiento y después del tratamiento). Mi vida de antes ya la he contado en mi anterior testimonio y mi vida después, la resumiría en no hay dolor, por lo cual hay calidad de vida. Uno puede tener miles de problemas y de hecho los tenemos, si a ellos les añades una mala salud, la vida será una pesadilla constante. Tan solo me entenderán aquellas personas que han vivido o viven con un dolor físico las 24 horas del día, atiborrándose a medicamentos, que nada solucionan, pero sí perjudican otras partes del organismo.
 
Al igual que el 28 de Septiembre del año pasado, este año y en la misma fecha (casualidad, sábado), He conseguido hacer la ruta anual en compañía de familiares y amigos, en total 51 personas (genial). El autocar nos subió a la Sierra de la Demanda allí nos dividimos en tres grupos, el grupo que, por problemas (lesiones y cuidar niños), no podían hacer ninguna marcha, se bajaron con el autocar hasta Fresneda de la Sierra, punto de encuentro; el grupo de los jóvenes que hacían una ruta muy dura y arriesgada y el grupo de los menos jóvenes por otra ruta menos dura, pero que al final nos resulto muy dura (más de cinco horas bajando, nunca veíamos el final) el objetivo era bajar hasta el punto de encuentro (15 Kilómetros). Como el año anterior jugamos a la comba y al pañuelo.
Como es lógico tuve agujetas, al igual que los demás, pero no sentí dolor alguno en mi espalda, es genial, estoy feliz.
 
           Debo decir que suelo hablar con Pedro varias veces al año, para que sepa que, aunque no le necesito, me acuerdo. 
            Pedro no podré olvidarte jamás, ni a ellas tampoco (abejas).
TESTIMONIO 3 AÑOS DESPUÉS
Hoy es 6 de octubre de 2003, y aquí estoy de nuevo con vosotros para contaros, que los días 4 y 5 de octubre, me ha dolido hasta el alma, “toda yo era un dolor”. Pero no penséis que ha sido por una recaída de esa parte de mi cuerpo que tanto amargó mi vida.
 
        Voy a relataros brevemente el porque de mis dolencias, entrad conmigo en la ruta, acompañadme en la esperanza de poder hacer lo mismo que yo, en un breve espacio de tiempo y disfrutar de la grandiosa madre naturaleza (espero no aburrir).
 
        El día 4 Sábado, nos reunimos en Burgos de nuevo todos los hermanos, cuñados, sobrinos y amigos, para hacer una maravillosa ruta “Valle de Zamanzas - Valle de Valdivieso”. Salimos de Burgos en el autobús a las 8’30. hasta llegar a Tudanca, desde aquí partimos por un angosto desfiladero ascendiendo por una senda entre quebradas y riscos, hasta llegar a Ahedo del Butron, donde vimos la iglesia Románica de Santa Maria del Siglo XII. De nuevo subimos al autobús que nos llevó hasta el Dolmen de la Cotorrita, (es un sepulcro de corredor megalítico situado a la salida de Porquera de Butrón). Aquí tomamos un refrigerio.
 
        De nuevo al autobús, que nos llevó hasta la Ermita de la Virgen de la Hoz, también conocida como de Santa Isabel. Donde pudimos ver una fuente romana, y partimos andando por una antigua Vía Romana, descendiendo hasta el Almiñe, un pueblo precioso.
 
        Seguimos andando hasta Quintana de Valdivieso, donde nos esperaba un cocido, en “La casa Grande”, por cierto una casa Rural muy bonita. Después de comer, nos preparamos para los juegos que entran siempre dentro de las actividades: Voleibol (16 contra 16) muy divertido, el Pañuelo, la Toba, etc. Hasta las 20’30 que subimos al autobús de regreso a Burgos.
 
        Cinco horas andando, para una persona que hace unos años estaba físicamente en un estado deplorable, es realmente, algo maravilloso y siento por mis venas una alegría desmesurada. Pero eso sí, nunca puedo olvidar (por que no quiero) mi situación anterior y así poder agradecer y dar gracias de cómo me encuentro.
 
        Por estos motivos, animo de corazón a todos los que se encuentren en una situación parecida a la que yo me encontraba, no lo duden y se pongan en manos de las abejas, conducidas por Pedro. Ya no me queda ninguna duda respecto a la apiterapia. “Liberaos del dolor” y, sobretodo, no compartáis la vida con la amargura que produce el dolor.
 
        El sol sale para todos y yo supe verlo, no viváis por más tiempo en la oscuridad.
TESTIMONIO 4 AÑOS DESPUÉS - 25 de Noviembre de 2004

Buenos días Pedro:

Pensabas ya que este año no te iba a contar mi evolución, “lo siento, no te libras”. Siempre hay que compartir lo que nos produce bienestar y sobre todo no olvidar jamás a la persona que te ayudo a sentirte “persona”.

Quiero contar, que el día 16 de Octubre, realizamos la marcha anual, menos dura que las anteriores. Salimos de Burgos en autobús a las 9 de la mañana, la expedición contaba con 47 personas, llegamos al antiguo hospital de peregrinos de Villafranca Montes de Oca, aquí comienza la marcha, ascendimos por una pedregosa senda hasta alcanzar los altos paramos de la Pedraja, nos internamos en la espesura del bosque, hicimos una parada en las proximidades del profundo barranco de la Pedraja, donde está el monumento a los caídos en el bando republicano durante la Guerra Civil.

Reanudamos la marcha, en fila y en silencio hasta llegar al Santuario de San Juan de Ortega, magnifica muestra de arte románico. Casi cinco horas andando (y yo era una más). Finalizada la caminata nos desplazamos en autobús hasta Castrillo del Val, donde saciamos el hambre de peregrinos (ya que la ruta, era parte del Camino de Santiago). Una vez finalizada la comida, comenzaron los juegos. Primero el pañuelo, genial, entre trampas, risas, y vítores de campeones, pasamos a tirar de la soga, para dar una oportunidad a los derrotados.

Hacía las 18’30, subimos de nuevo al autobús, para dirigirnos a San Pedro Cárdena, con la idea de poder escuchar a los monjes en sus rezos, pero llegamos tarde, así que tuvimos que conformarnos, con visitar la Iglesia del Monasterio.

Ya que estábamos todos en tierra decidimos jugar a la comba (soga). Hacía que no saltaba, desde que era niña, al principio tenía un poco de miedo, más por la edad, que por mi antigua dolencia, pero hete aquí, saltaba al ritmo de todos y todas.

Es increíble lo bien que me encuentro, pero ello no quita para llamarte, “necesito una dosis de veneno”. Pedro toda la vida te estaré agradecida, y en este momento te diré él porque. He sido abuela, mi princesa que se llama Claudia, puede disfrutar conmigo y en mis brazos, su peso no me afecta, para poder hacer las tonterías típicas de abuela.

Te contaré un nuevo secreto, aunque sé que ya lo sabes, cada vez me da un poco más de miedo el contacto con las abejas, creo que estoy bajando la guardia, he perdido un poco el norte de lo que ellas hicieron con mi salud y mi vida, pero no puedo evitar, tener esa especie de respeto, mi ignorancia en la materia crea ese temor, pero a pesar de todo en breves días iré a visitaros, y será como siempre una bonita manera de empezar un nuevo día.


jueves, 25 de noviembre de 2004

 
 
                                                            Milagros Marquina

TESTIMONIO 6AÑOS DESPUÉS - 8 de Marzode 2006

Hola a todos:

Hola a todos los que leéis la página de Pedro, sé que pensabais que nunca más volveríais a leerme, pero nada más lejos de mi pensamiento, todo tiene una explicación y yo voy a dar la mía. ¿Por qué el año pasado no escribí mí testimonio?

La verdad es que no fue un buen año para mi salud, el día 23F (vaya fecha) me operé por tercera vez del pie, ¡bendito pie!, me hicieron una artrodesis en el dedo gordo, llevo un clavo y no se que más gaitas, el caso es que estuve dos meses en cama sin poder apoyar el pie. Yo me temía que mi espalda no iba a soportar tanta cama, pero no fue así, se porto genial. Pensareis que ya estoy divina del pie, pues no sigue put……..me y no sabéis de que manera, qué si plantillas, que si silicona para separar los dedos, un verdadero clavario, con lo cual mi animo se ha resentido. Hoy tengo que ir a por otras plantillas, es que lo de andar mal es terrible, porque la espalda, las rodillas etc. Se resienten un montón. “Pero hete aquí que tengo a Don Pedro para cuidarme”.

El año pasado en el mes de Septiembre hicimos como todos los años “la Marquinada”, fue en Monasterio de Piedra, yo hice la ruta más corta y más lenta, pero no dejo de impresionarme todo lo que vi por aquellas tierras, sobre todo una cascada que estaba en un paisaje maravilloso (no las cascadas de dentro del Monasterio de Piedra), por cierto la mayoría de los jóvenes unos 20 y 4 osados mayores ,se bañaron y disfrutaron en pel…., a pesar que el agua estaba helada. La marcha duró unas tres horas, pero aguante estoicamente a pesar de los pesares.

Lo que mi cuerpo no pudo aguantar y me vine totalmente abajo, fue al comenzarlos juegos, anteriormente habíamos actuado tres hermanas imitando a las Supremas de Mostotes, (eres un enfermo) fue genial, lo tenemos grabado en video, quizás se lo mande a Pedro, para que os riáis un poco y así me conocéis. Como decía la peor parte fue no poder disfrutar de los juegos, que este año había más repertorio, yo me acosté, pero les oía reír y me puse más triste, la juerga en el jardín duro hasta altas hora de la madrugada. Es que este año fue diferente a los demás la marquinada, fue un fin de semana completo, os imagináis 45 personas, la casa era enorme y en el patio se instalaron 8 tiendas de campaña. Fue un fin de semana precioso.

Hoy por cierto voy donde Pedro, este año he ido más de acompañante, que de paciente, pero alguna picadita si me ha dado, pero ahora quiero que me dé unas pocas, para recibir a la primavera en plenas condiciones. Aunque la razón primordial, es para poder coger a mi nieta que pesa una barbaridad, ya tiene dos años y necesita una abuela dinámica y divertida y si me falla la espalda, la fallo a ella, así que voy a por la miel de la vida.

El veneno de las abejas es la salvación de mi familia, antes os decía que he ido de acompañante, creo que os comente que mi hermana Pilar, tiene una artrosis terrible en las manos y que gracias al veneno y a Pedro por supuesto, va fenomenal, ella es maestra y sus armas de trabajo son las manos. También he ido con mi hijo Diego, que juega a fútbol desde los cuatro años y todas las lesiones propias de ese deporte se las soluciona el veneno, y esto es todo lo que os cuento desde que escribí la última vez.

Estoy tremendamente baja con relación al teclado, apenas si escribo poesía, pero volveré a hacerlo esta primavera, lo siento en todo mí ser.

Un abrazo y hasta dentro de unos meses, Milagros Marquina

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